lunes, 23 de junio de 2014

El Diario de Ana Frank. (Ultima pagina)

Martes, 1 de agosto de 1944


Querida Kitty
"Un manojo de contradicciones" es la última frase de mi última carta y la primera de esta. "Un manojo de contradicciones", ¿serías capaz de explicarme lo que significa? ¿Qué significa contradicción? Como tantas otras palabras, tiene dos significados, contradicción por fuera y contradicción por dentro. Lo primero es sencillamente no conformarse con la opinión de los demás, pretender saber más que los demás, tener la última palabra, en fin, todas las cualidades desagradables por las que se me conoce, y lo segundo, que no es por lo que se me conoce, es mi propio secreto.
Ya te he contado alguna vez que mi alma está dividida en dos, como si dijéramos. En una de esas dos partes reside mi alegría extrovertida, mis bromas y risas, mi alegría de vivir y sobre todo el no tomarme las cosas a la tremenda. Eso también incluye el no ver nada malo en las coqueterías, en un beso, un abrazo, una broma indecente. Ese lado está generalmente al acecho y desplaza al otro, mucho más bonito, más puro y más profundo.
¿Verdad que nadie conoce el lado bonito de Ana, y que por eso a muchos no les caigo bien? Es cierto que soy un payaso divertido por una tarde, y luego durante un mes todos están de mí hasta las narices. En realidad soy los mismo que una película de amor para los intelectuales: simplemente una distracción, una diversión por una vez, algo para olvidar rápidamente, algo que no está mal pero que menos aún está bien. Es muy desagradable para mí tener que contártelo, pero ¿por qué no habría de hacerlo, si sé que es la pura verdad? Mi lado más ligero y superficial siempre le ganará al más profundo, y por eso siempre vencerá. No te puedes hacer una idea de cuántas veces he intentado empujar a esta Ana, que solo es la mitad de todo lo que lleva ese nombre, de golpearla, de esconderla, pero no lo logro y yo misma sé por qué no puede ser.
Tengo mucho miedo de que todos los que me conocer tal y como siempre soy descubran que tengo otro lado, un lado mejor y más bonito. Tengo miedo de que se burlen de mí, de que me encuentren ridícula, sentimental y de que no me tomen en serio. Estoy acostumbrada a que no me tomen en serio, pero solo la Ana "ligera" está acostumbrada a ello y lo puede soportar, la Ana de mayor "peso" es demasiado débil. Cuando de verdad logro alguna vez con gran esfuerzo que suba a escena la auténtica Ana durante quince minutos, se encoge como una mimosa sensitiva en cuanto le toca decir algo, cediéndole las palabras a la primera Ana y desapareciendo antes de que me pueda dar cuenta.
O sea, que la Ana buena no se ha mostrado nunca, ni una sola vez, en sociedad, pero cuando estoy sola casi siempre lleva la voz cantante. Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy...por dentro, pero lamentablemente solo yo pienso que soy así. Y esa quizás sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de que la gente me considere una persona feliz por fuera. Por dentro, la autentica Ana me indica el camino, pero por fuera no soy más que una cabrita exaltada que trata de soltarse de las ataduras.
Como ya te he dicho, siento las cosas de modo distinto a cuando las digo, y por eso tengo fama de correr detrás de los chicos, de coquetear, de ser una sabihonda y de leer novelitas de poca monta. La Ana alegre lo toma a risa, replica con insolencia, se encoge de hombros, hace como si no le importara, pero no es cierto: la reacción de la Ana callada es totalmente opuesta. Si soy sincera de verdad, te confieso que me afecta, y que hago un esfuerzo enorme para ser de otra manera, pero que una y otra vez sucumbo a ejércitos más fuertes.
Detro de mó oigo un sollozo: "Ya ves lo que has conseguido: malas opiniones, caras burlonas y molestas, gente que te considera antipática, y todo ello solo por no querer hacer caso de los buenos consejos de tu propio lado mejor". ¡Ay, cómo me gustaría hacerle caso, pero no puedo!Cuando estoy callada y seria, todos piensan que es una nueva comedia, y entonces tengo que salir del paso con una broma, y para que hablar de mi propia familia, que enseguida se piensa que estoy enferma, y me hacen tragar píldoras para el dolor de cabeza y calmantes, me palpan el cuello y la sien para ver si tengo fiebre, me preguntan si estoy estreñida y me critican cuando estoy de malhumor, y yo no lo aguanto; cuando se fijan tanto en mí, primero me pongo arisca, luego triste y ,al final, termino volviendo mi corazón, con el lado malo hacia fuera y el bueno hacia dentro, buscando siempre la manera de ser como de verdad me gustaría ser y como podría ser...si no hubiera otra gente en este mundo.

Tu Ana M. Frank
Asi termina el diario de Ana Frank.



sábado, 24 de mayo de 2014

Frases "El Juego de Ender"

"Algunas veces las mentiras eran más de fiar que las verdades."- Narrador. "Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a sí mismo."-Ender.
"La humanidad no nos pide que seamos felices. Sólo nos pide ser brillantes en su nombre"- Mazer Rackham.
"Una personaje decente que conozca el arte de la guerra no va a la batalla con un corazón entero."-Mazer Rackham.
"Los seres humanos son libres, excepto cuando la humanidad los necesita."-Graff.
"Yo quería aprender lo que significa tener un amigo."-Ender. 

"Los sueños extraños son una válvula de escape, Ender."-Mazer Rackham. 
"Si sabes lo que es la locura, tal vez no caigas en ella."-Ender.

"No hay más maestro que el enemigo (...) Sólo el enemigo te enseña tus puntos débiles. Sólo el enemigo te enseña tus puntos fuertes. Y las únicas reglas del juego son qué puedes hacerle y qué puedes impedir que te haga." - Mazer Rackham
"Hay periodos en que el mundo se reestructura, y en esos períodos las palabras precisas pueden cambiar el mundo."-Peter. 
"El talento siempre triunfa."-Valentine. 
"El respeto real tarda más que el respeto oficial."-Valentine. 
"He vivido demasiado tiempo con el dolor. Sin él, no sabré quien soy."-Ender.

"Los seres humanos son libres, excepto cuando la humanidad los necesita."- Graff a Ender

sábado, 1 de marzo de 2014

Jane Eyre de Charlotte Brontë.



No se si habrán leido Jane Eyre de Charlotte Brontë o visto alguna pelicula de este increible libro pero les recomiendo la ultima que ha salido, está muy bien hecha y dirigida y me puso la piel de gallina en cada momento.
Les dejo la sinopsis y tambien algunas frases celebres.

SINOPSIS: Jane Eyre, una muchacha educada en un orfanato y de triste infancia, es contratada por Edward Rochester para trabajar como institutriz de una niña en Thornfield House. La aislada y sombría mansión, así como la inicial frialdad del dueño de la casa ponen a prueba la fortaleza de la joven. Sin embargo, poco a poco empieza a enamorarse de él. 

FRASES:
¿Cree que porque soy pobre, oscura, simple e insignificante no tengo alma ni corazón? Tengo tanta alma y tanto corazón como usted. Y si Dios me hubiera dado belleza y dinero le costaría tanto separarse de mí como a mí de usted. Y no estoy hablándole del cuerpo mortal, es mi alma la que se dirige a su alma, como si estuviéramos más allá de la tumba iguales ante Dios. Tal y como somos.
"Las cosas y los hechos son completamente opuestos, son tan diferentes cómo la virtud y el vicio-.Los hombres suelen confundirlos, pero no deben hacerlo: La apariencia no debe ser confundida con la verdad, aquellas estrechas doctrinas humanas, que solo magnifican y favorecen a unos pocos, no deben sustituir al credo del cristo redentor. Hay -lo repito- una diferencia; y es una buena, y no una mala acción marcar la pronunciada y clara línea que los separa" 
Tú, pobre y obscura, pequeña y sencilla, eres quien quiero que me acepte por esposo.
Sabía que yo lo amaba profundamente, y que buscar mi ayuda era halagar mis vivos deseos de ser toda para él.
 ¿Conoces como yo, el terror que la gente fría imprime en el hielo de sus preguntas?
" Envidio la paz de su mente, su consciencia limpia, su memoria impoluta. Niña, una memoria sin manchas ni contaminación debe ser un tesoro exquisito. Una fuente inagotable de frescura, ¿no es cierto?"


    martes, 14 de enero de 2014

    Mario Benedetti.









    A los que buscan aunque no encuentren...

    A los que avanzan aunque se pierdan...
    A los que viven aunque se mueran.

    miércoles, 1 de enero de 2014

    SINSAJO [EPILOGO] de Suzzane Collins.

    EPILOGO:
    Juegan en la Pradera: la niña de pelo oscuro y ojos azules que baila por la hierba; el niño de rizos rubios y ojos grises que intenta seguirla con sus rechonchas piernecitas de bebe. He tardado cinco, diez, quince años en aceptar, pero Peeta deseaba tenerlos. Y es que poco a poco el Distrito se fue poblando de los nuevos niños que han nacido en el nuevo Panem, corriendo por la ciudad o yendo a visitarnos a la panadería. Era más que evidente que Peeta se enternecía cada que veía a los pequeños atreves de la vitrina, o los que pasaban por el Quemador.
    Cuando nos enteramos que estábamos esperando a la niña una serie de emociones me invadieron desde la felicidad, ansiedad, angustia y tristeza. No sé, fue un cumulo de emociones mezcladas en ese instante. Yo nunca tuve planes de casarme y mucho menos de traer niños a este mundo. Peeta…. el los anhelaba desde hace muchos años y no pude negarme después de su larga insistencia.
    Cuando le comunicamos la noticia a Haymitch este aparentemente estaba feliz por nosotros y no cabía de la emoción. Se abalanzo contra nosotros y nos dio un fuerte y cálido abrazo, desde que regresamos al Distrito después de la Rebelión el ha estado al pendiente de Peeta y de mi, pero ahora no lo hacía como mentor, ahora él era como un padre para nosotros. Por lo cual la llegada de un nuevo miembro a nuestra familia lo lleno de satisfacción y orgullo.
    Conforme pasaba el tiempo recibí muchas atenciones por parte de todas las personas del distrito, me sentí incomoda e incluso inútil en ocasiones puesto que dada mi condición yo creía que no cambiaba mucho el hecho de tener unos cuantos kilos de más, supuse que mi vida sería normal salvo que ahora llevaba un bebe en mi vientre. Durante la espera los cambios físicos se hacían notar conforme pasaban los meses, el bulto de mi vientre se incrementaba día tras día obligándome a usar ropa más holgada, mis caderas se ensancharon y mis pechos aumentaron, tenia nauseas y vómitos, por otro lado mi cabello era más brillante y sedoso envidiable para cualquier estilista del Capitolio, todos decían que me veía con un semblante hermoso y que tenía un brillo en los ojos que no se veía en cualquier mujer. Había ocasiones que tenia antojos de pan de queso, de fresas, de una humeante taza de chocolate y demás. Peeta siempre estuvo al pendiente de que yo estuviera cómoda cuando comía, cuando salíamos a la panadería, cuando me dejaba cazar, cuando tomaba mi baño habitual, incluso aun cuando las pesadillas me invadían por las noches. Nunca pensé recibir tanto esmero hacia mi persona, si estoy consciente que cuando estábamos en el Capitolio nos trataban así claro dadas las circunstancias de los Juegos del Hambre.
    Cuando la sentí moverse dentro de mí por primera vez, me ahogó un terror que me parecía tan antiguo como la misma vida. Ese sobresalto me hizo darme cuenta de la responsabilidad que ahora llevaba dentro de mi…la vida de otra persona estaba a mi cargo.
    Fui testigo de las inminentes muertes de muchos a mi paso, de Rue, Mags, Boss, Finnick, Prim, y todos aquellos fueron parte de los Juegos del Hambre y de los combatientes de la Rebelión, si yo presencie muchas de esas muertes, cada una peor que la anterior, por eso el terror de tenerla dentro de mi me hizo darme cuenta que pronto seria testigo de la vida, una vida que Peeta y yo traeríamos a este mundo. Solo la alegría de tenerla entre mis brazos logró aplacarlo.
    Ella era la más pequeña criatura que tuve en mis brazos, aparte de Prim, con mi hija fue diferente, ella había llegado a este mundo bajo la protección de unos padres que poco a poco construían sus vidas, con un Panem estable y bajo un nuevo gobierno que ha dado más libertades y seguridad a sus habitantes. Desde que ella llego a nuestras vidas, Peeta ha sido el más maravilloso padre que me pude haber imaginado en mis sueños, se desvivía por la niña, ella era mi viva imagen, pero ahora podía ver una parte de Peeta en ella, en esos ojos que cada noche fijan su mirada con la mía antes de dormir. Llevarlo dentro a él fue un poco más fácil, aunque no mucho. Nunca pensé volver a repetir la misma experiencia, y no es que no amara a mi hija como para no querer otro niño, sino simplemente aun no me hacía a la idea aun de tener una niña a mi cargo, además de que siempre tuve el temor de fallarle a ella como mi madre lo hizo conmigo.
    Cuando el niño nació los tres no cabíamos de la felicidad, este pequeño era una réplica de Peeta, su hermana estaba feliz de tener alguien con quien jugar además de Haymitch y los niños del distrito, ella estaba realmente encantada con la llegada de su hermanito porque eso la convertiría en su hermana mayor y su protectora, como yo lo fui alguna vez con Prim.
    En el Vasallaje de los Veinticinco me convencí que Peeta estaba destinado a ser padre, recuerdo que me dormí imaginándome un mundo en el cual en un Prado como este los hijos de Peeta estarían a salvo. Nunca me imagine que ese sueño se hiciera realidad, que yo podía presenciar la alegría y la felicidad que emanaban estos niños, y menos me imagine que la madre de los hijos de Peeta seria yo.
    Las preguntas han empezado. Las arenas se han destruido por completo al momento de la reconstrucción de Panem y en recuerdo a estas se han construido monumentos en recuerdo a las víctimas no solo en el Capitolio sino también en cada uno de los trece distritos.
    Ya no hay Juegos del Hambre, sin embargo; lo enseñan en el colegio y la niña sabe que formamos parte de ello. El niño lo sabrá en su momento dentro de algunos años. ¿Cómo les voy a hablar de aquel mundo sin matarlos de miedo? Mis hijos, que dan por sentadas las palabras de la canción:
    En lo más profundo del prado, allí, bajo el sauce,
    hay un lecho de hierba, una almohada verde suave;
    recuéstate en ella, cierra los ojos sin miedo
    y, cuando los abras, el sol estará en el cielo.
    Este sol te protege y te da calor,
    las margaritas te cuidan y te dan amor,
    tus sueños son dulces y se harán realidad
    y mi amor por ti aquí perdurará.
    En lo más profundo del prado, bien oculta,
    hay una capa de hojas, un rayo de luna.
    Olvida tus penas y calma tu alma,
    pues por la mañana todo estará en calma.
    Este sol te protege y te da calor,
    las margaritas te cuidan y te dan amor.
    y mi amor por ti aquí perdurará.
    Mis hijos, que no saben que juegan sobre un cementerio, donde no solo descansan los restos de mis vecinos de la Veta, o los conocidos del gobierno a los cuales Gale y yo les vendíamos ardillas; sino porque ahí probablemente también descansen los restos de los padres y hermanos de Peeta.
    Peeta dice que no pasará nada, que nos tenemos los unos a los otros y que tenemos el libro. Estoy convencida que podemos lograr que comprendan todo de una forma que los haga más valientes. Pero llegara el día en que tendré que explicarles el motivo de mis aun constantes pesadillas del cómo y cuando comenzaron y porque nunca se irán del todo.
    Les contare como sobreviví. Les contare que, cuando tengo una mala mañana, me resulta imposible disfrutar de nada porque temo que me lo quiten.
    Con el tiempo he aprendido el vivir el día a día, tengo motivos de sobra para ser feliz y comprender el motivo por el cual sigo aun con vida; sé que mis cicatrices siguen ahí porque se han fundido conmigo, que aunque vivamos en paz y armonía en Panem los recuerdos y mal sabores me han dejado marcada para siempre y es algo con lo que no solo yo tengo que aprender a vivir, porque sé que Peeta está a mi lado para compartir mi dolor y yo a su vez comparto el de él. Entonces hago una lista mental de todas las muestras de bondad de las que he sido testigo. Es como un juego, repetitivo, incluso algo tedioso después de más de veinte años.
    Aun así, sé que hay juegos mucho peores.

    lunes, 23 de diciembre de 2013

    Un regalo para Navidad de ILR.

    Es veinticuatro de diciembre pero en mi corazón se siente como cinco de junio. El solo pensar en pasar noche buena y navidad sin ella me desespera.
    Arme el árbol con mucho esfuerzo y en medio de un mar de lágrimas, recordando como solíamos armarlo nosotros antes. Colgábamos todas las bolas plateadas primero en nuestro pino sintético verde y luego lo adornábamos con guirnaldas y  luces. 
    Cuando terminábamos con eso tomábamos una bebida fría sentados en el suelo descansando y admirando el árbol cambiar de color con el efecto de la luz. Luego me dejaba colgar la estrella dorada, que relucía sobre todo nuestro trabajo.
    Incluso a los veinte años seguía adorando nuestro ritual y nunca me lo perdía, lo que hizo que hacerlo sin ella me destrozara, me hiciera recordar que ya no está, que nunca más volveré a verla o a decorar el árbol juntos.
    Hace unos meses, precisamente el cinco de junio, me la robaron. El cáncer decidió llevársela lejos y dejarme sintiendo su vació.
    No fui el único que sufrió su partida, pero desde ese día hasta hoy no había caído en la realidad. Este ritual, nuestra costumbre más amada se había ido con ella.
    Mi padre está junto con mis hermanos cenando en la mesa mientras yo contemplo el árbol con los regalos debajo. No me interesa ninguno de ellos, solo quisiera volver a verla, tenerla conmigo aunque sea solamente por unos segundos, saber que está bien, que me ama y me extraña tanto como la amo y la extraño yo.
    — Vamos a abrir los regalos. — mi hermana menor me dice alegre por la festividad.
    Ella se sienta a los pies del árbol y lee las tarjetas que hay en cada uno de ellos mientras los reparte.
    Hay uno para mí, seguro es un libro que ya he leído o algo de ropa (mi padre no es muy bueno comprando regalos.)
    Rompo el envoltorio ya que dicen que eso da suerte y aunque me cueste admitirlo, soy algo supersticioso. 
    Dentro hay una carta, el papel esta amarillo, debe ser algo vieja.
    Mi pulso se acelera cuando leo el remitente... es de mi madre.
    Mis ojos se llenan de lágrimas al ver su letra escrita a la antigua, con una pluma y tinta oscura.
    “No sabía cómo empezar esta carta, si debería iniciarla con un querido o tal vez simplemente con tu nombre, lo único que sé con seguridad es que si la estás leyendo quiere decir que yo he partido. No voy a usar una metáfora para eso, si tienes esta carta   he muerto.
    En ese caso quiero que sepas primero en principal que los amo a todos y que siempre estaré con ustedes, cuidándolos de cerca.  No temo a la muerte ya que tuve todo lo que necesite en la vida, tal vez no todo lo que quise, pero si tuve unos hijos maravillosos que me enorgullecen día a día, siendo tan buenas personas.
    No quiero que me recuerden con lágrimas de tristeza, sino con lágrimas de felicidad, porque pude vivir mi vida plenamente y espero que hagan lo mismo.
    Deseo que continúen unidos, porque eso es todo lo que una madre desea, que sus hijos estén unidos.
    Deseo que sean felices y conozcan a alguien que los haga felices también, que ame sus locuras y los acepten por quienes son.
    Te escribo a ti porque nunca quisiste hablar conmigo de que pasaría si moría, incluso ahora que los doctores creen que este cáncer no puede quitarse tú sigues empujándome a vivir.
    Quiero que sepas disfrutar de tu vida porque nada me haría más feliz que eso. Soy feliz.
    Ustedes fueron el mejor regalo de mi vida y quiero que algún día tengas ese regalo, el mayor regalo de todos, también.
                                                               Con mucho amor y cariño.                        
                                                                                                  Tu madre.
                                                                                                              03.05.2013
    Ella ya sabría que partiría y yo aun no quería escucharlo. Recuerdo que a toda costa quería que habláramos de eso pero no quería esa negatividad, no con ella.
    Extraño a mi madre y siempre lo haré.
    Suspiro.
    Es irónico que la mujer que me dio la vida, la mujer que me ha enseñado todo lo que sé, la mujer que siempre me impulso a seguir mis sueños y a creer, haya pensado en mi en lugar de pensar en ella misma. 
    No, no es irónico, siempre pensó más en todos que en ella. Cuando tenia algo de dinero en su billetera nos compraba cosas, cuando estábamos tristes nos reconfortaba, cuando teníamos un problema ella era la primera en querer solucionarlo
    Sonrió al recordarla, como a ella le hubiera gustado.
    Mi madre era la vida imagen de la navidad. Organizaba todo y no había ni una vez que las cosas no se le salieran de control. En realidad, ella odiaba las fiestas navideñas, odiaba tener que planear todo y que no le salieran las cosas como esperaba pero amaba ver nuestros rostros al armar el árbol y al abrir nuestros regalos.
    Me gustaría que ella estuviera aquí.
    Ladeo la cabeza.
    Lo está, esta aquí y me ha dado el mejor regalo de todos, me ha dado una parte de ella.
    Una parte alegre y emocional.
    Me ha dado exactamente lo que quería.
    A ella misma.

    Escrito por ILR.
    "Un regalo para Navidad"

    jueves, 19 de diciembre de 2013

    Pensamientos mecánicos de Sofia Quagliano.


    Estoy bajando en una escalera mecánica, ubicada en el medio de otras dos. El lugar es amplio; no sabría decir dónde está, pero tiene altos techos de vidrio, curvados cuando terminan. Por ellos entra una luz clara, medio azul.
     A medida que bajo, noto que la velocidad aumenta. Sin embargo, siento como si nunca llegara al final; aunque puedo verlo: hay una gran pared ahí. Miro a la gente en las escaleras de al lado, que van a la misma velocidad. Mi cara está llena de terror, mientras ellos sonríen como si nada pasara.
    Veo el final acercarse, entonces me despierto. Estoy transpirada y agitada, la velocidad se sintió tan real. Me recupero, cambiándome para empezar el día. Suelo pensar más de lo normal cada vez que sueño con esto.
    Ya es de tarde, y estoy en la escalera mecánica de una galería a la que fui a comer. Tengo miedo, no puedo esperar a que termine. ¿Por qué no elegí la escalera tradicional? De repente, veo cómo la pared de enfrente se hace más grande, esperándome. No sueño, lo sé. Por favor, que sea una ilusión. Cierro los ojos y, cuando los abro, ya estoy abajo. La pared está más lejos de lo que parecía. Largo el aire que estaba conteniendo. ¿Qué me pasa? Nunca me afectó tanto.
    Esa noche, al igual que otras tres, sueño lo mismo. No es la primera vez que me pasa, pero el tiempo que dura el sueño suele variar entre uno y otro.
    Estoy bajando sobre una escalera mecánica, ubicada en el medio de otras dos. Llegando al final, me doy cuenta de que el sueño se vuelve a repetir. La velocidad aumenta, la pared se hace más grande; me estoy despertando… No. ¡No lo hago! Miro a los costados y noto lo que nunca antes: la gente desaparece cuando llega, como traspasando el cemento. ¿Puedo hacer eso? No me voy a arriesgar. Desesperada, trepo la escalera, pasándome a la de la izquierda. ¡No llego! Salto, me caigo. Ya no estoy bajando; llegué.
     ¿Por qué se extendió el sueño? ¿Por qué sonríen tanto?  
    -Por favor, señor, necesito ayuda. -digo, parando a un hombre; pero éste sonríe, sin decir nada. Y así con cada uno. ¿Qué les pasa? Siento que pasan días enteros mientras camino, sin llegar a ningún lugar. Comienzo a correr y me choco con alguien.
    -Ey, más cuidado.- La mujer me habló. ¡Y no sonríe!
    -Necesito despertarme, por favor. ¿Dónde estoy? ¿Qué le pasa a esta gente?- digo.
    -Necesitás despertarte… ¿De qué se trata eso? No te dejés engañar por sus sonrisas.
    -¿Por qué me hablás y no sonreís, a diferencia de los demás?  
    -Porque prefiero dejar ser a mis ojos.
    Los miro y noto que están caídos, cansados. Con círculos negros debajo; los de las otras personas son iguales.
    -¿Qué, con las escaleras?
    -Las escaleras en bajada significan tiempos malos para tu subconsciente. Esa gente está tan resignada, que prefiere aceptar chocarse contra la pared y sonreír por ello en vez de hacer algo al respecto. Bienvenida.
    -Pero yo actué. ¿Me gano quedarme acá atrapada?-Evidentemente, no sos de este mundo. Pero debés ser igual en el tuyo, sólo que sin escaleras.
    Decido seguir caminando y es cuando encuentro una escalera en subida. Intento entrar en ella, pero algo no me deja. En serio lo intento. Si la escalera en bajada es el subconsciente alterado, ésta debe ser para cuando se calma al fin.
    Cierro mis ojos y respiro hondo, recordando todo lo que me impide estar tranquila hasta hoy. Los pensamientos son cada vez más fuertes, tanto que comienzo a llorar. El dolor deja de ser sólo emocional y se apodera de mi cuerpo. Es tal, que me hace gritar. Abro los ojos, que de repente están secos. El grito hizo que el viento sople. Escucho ecos de mis pensamientos, pero no en mi cabeza.
    Lo intento una vez más; estoy subiendo por la escalera y se siente tan bien. Sólo es una, y no hay nadie más. La velocidad no aumenta, pero el viaje tampoco se siente interminable. Antes de poder ver qué hay al final, me despierto.
    Estoy en un hospital; veo a mi mamá durmiendo al lado, en una silla. ¿Cuánto tiempo pasó?
    Me cuesta saber qué es real y qué no; pero de algo estoy segura: no volveré a bajar.

    Cuentos de Sofia Quagliano.
    Pensamientos Mecanicos.