martes, 14 de enero de 2014
Mario Benedetti.
A los que buscan aunque no encuentren...
A los que avanzan aunque se pierdan...
A los que viven aunque se mueran.
miércoles, 1 de enero de 2014
SINSAJO [EPILOGO] de Suzzane Collins.
EPILOGO:
Juegan en la Pradera: la niña de pelo oscuro y ojos azules que baila por la hierba; el niño de rizos rubios y ojos grises que intenta seguirla con sus rechonchas piernecitas de bebe. He tardado cinco, diez, quince años en aceptar, pero Peeta deseaba tenerlos. Y es que poco a poco el Distrito se fue poblando de los nuevos niños que han nacido en el nuevo Panem, corriendo por la ciudad o yendo a visitarnos a la panadería. Era más que evidente que Peeta se enternecía cada que veía a los pequeños atreves de la vitrina, o los que pasaban por el Quemador.
Cuando nos enteramos que estábamos esperando a la niña una serie de emociones me invadieron desde la felicidad, ansiedad, angustia y tristeza. No sé, fue un cumulo de emociones mezcladas en ese instante. Yo nunca tuve planes de casarme y mucho menos de traer niños a este mundo. Peeta…. el los anhelaba desde hace muchos años y no pude negarme después de su larga insistencia.
Cuando le comunicamos la noticia a Haymitch este aparentemente estaba feliz por nosotros y no cabía de la emoción. Se abalanzo contra nosotros y nos dio un fuerte y cálido abrazo, desde que regresamos al Distrito después de la Rebelión el ha estado al pendiente de Peeta y de mi, pero ahora no lo hacía como mentor, ahora él era como un padre para nosotros. Por lo cual la llegada de un nuevo miembro a nuestra familia lo lleno de satisfacción y orgullo.
Conforme pasaba el tiempo recibí muchas atenciones por parte de todas las personas del distrito, me sentí incomoda e incluso inútil en ocasiones puesto que dada mi condición yo creía que no cambiaba mucho el hecho de tener unos cuantos kilos de más, supuse que mi vida sería normal salvo que ahora llevaba un bebe en mi vientre. Durante la espera los cambios físicos se hacían notar conforme pasaban los meses, el bulto de mi vientre se incrementaba día tras día obligándome a usar ropa más holgada, mis caderas se ensancharon y mis pechos aumentaron, tenia nauseas y vómitos, por otro lado mi cabello era más brillante y sedoso envidiable para cualquier estilista del Capitolio, todos decían que me veía con un semblante hermoso y que tenía un brillo en los ojos que no se veía en cualquier mujer. Había ocasiones que tenia antojos de pan de queso, de fresas, de una humeante taza de chocolate y demás. Peeta siempre estuvo al pendiente de que yo estuviera cómoda cuando comía, cuando salíamos a la panadería, cuando me dejaba cazar, cuando tomaba mi baño habitual, incluso aun cuando las pesadillas me invadían por las noches. Nunca pensé recibir tanto esmero hacia mi persona, si estoy consciente que cuando estábamos en el Capitolio nos trataban así claro dadas las circunstancias de los Juegos del Hambre.
Cuando la sentí moverse dentro de mí por primera vez, me ahogó un terror que me parecía tan antiguo como la misma vida. Ese sobresalto me hizo darme cuenta de la responsabilidad que ahora llevaba dentro de mi…la vida de otra persona estaba a mi cargo.
Fui testigo de las inminentes muertes de muchos a mi paso, de Rue, Mags, Boss, Finnick, Prim, y todos aquellos fueron parte de los Juegos del Hambre y de los combatientes de la Rebelión, si yo presencie muchas de esas muertes, cada una peor que la anterior, por eso el terror de tenerla dentro de mi me hizo darme cuenta que pronto seria testigo de la vida, una vida que Peeta y yo traeríamos a este mundo. Solo la alegría de tenerla entre mis brazos logró aplacarlo.
Ella era la más pequeña criatura que tuve en mis brazos, aparte de Prim, con mi hija fue diferente, ella había llegado a este mundo bajo la protección de unos padres que poco a poco construían sus vidas, con un Panem estable y bajo un nuevo gobierno que ha dado más libertades y seguridad a sus habitantes. Desde que ella llego a nuestras vidas, Peeta ha sido el más maravilloso padre que me pude haber imaginado en mis sueños, se desvivía por la niña, ella era mi viva imagen, pero ahora podía ver una parte de Peeta en ella, en esos ojos que cada noche fijan su mirada con la mía antes de dormir. Llevarlo dentro a él fue un poco más fácil, aunque no mucho. Nunca pensé volver a repetir la misma experiencia, y no es que no amara a mi hija como para no querer otro niño, sino simplemente aun no me hacía a la idea aun de tener una niña a mi cargo, además de que siempre tuve el temor de fallarle a ella como mi madre lo hizo conmigo.
Cuando el niño nació los tres no cabíamos de la felicidad, este pequeño era una réplica de Peeta, su hermana estaba feliz de tener alguien con quien jugar además de Haymitch y los niños del distrito, ella estaba realmente encantada con la llegada de su hermanito porque eso la convertiría en su hermana mayor y su protectora, como yo lo fui alguna vez con Prim.
En el Vasallaje de los Veinticinco me convencí que Peeta estaba destinado a ser padre, recuerdo que me dormí imaginándome un mundo en el cual en un Prado como este los hijos de Peeta estarían a salvo. Nunca me imagine que ese sueño se hiciera realidad, que yo podía presenciar la alegría y la felicidad que emanaban estos niños, y menos me imagine que la madre de los hijos de Peeta seria yo.
Las preguntas han empezado. Las arenas se han destruido por completo al momento de la reconstrucción de Panem y en recuerdo a estas se han construido monumentos en recuerdo a las víctimas no solo en el Capitolio sino también en cada uno de los trece distritos.
Ya no hay Juegos del Hambre, sin embargo; lo enseñan en el colegio y la niña sabe que formamos parte de ello. El niño lo sabrá en su momento dentro de algunos años. ¿Cómo les voy a hablar de aquel mundo sin matarlos de miedo? Mis hijos, que dan por sentadas las palabras de la canción:
En lo más profundo del prado, allí, bajo el sauce,
hay un lecho de hierba, una almohada verde suave;
recuéstate en ella, cierra los ojos sin miedo
y, cuando los abras, el sol estará en el cielo.
Este sol te protege y te da calor,
las margaritas te cuidan y te dan amor,
tus sueños son dulces y se harán realidad
y mi amor por ti aquí perdurará.
En lo más profundo del prado, bien oculta,
hay una capa de hojas, un rayo de luna.
Olvida tus penas y calma tu alma,
pues por la mañana todo estará en calma.
Este sol te protege y te da calor,
las margaritas te cuidan y te dan amor.
y mi amor por ti aquí perdurará.
Mis hijos, que no saben que juegan sobre un cementerio, donde no solo descansan los restos de mis vecinos de la Veta, o los conocidos del gobierno a los cuales Gale y yo les vendíamos ardillas; sino porque ahí probablemente también descansen los restos de los padres y hermanos de Peeta.
Peeta dice que no pasará nada, que nos tenemos los unos a los otros y que tenemos el libro. Estoy convencida que podemos lograr que comprendan todo de una forma que los haga más valientes. Pero llegara el día en que tendré que explicarles el motivo de mis aun constantes pesadillas del cómo y cuando comenzaron y porque nunca se irán del todo.
Les contare como sobreviví. Les contare que, cuando tengo una mala mañana, me resulta imposible disfrutar de nada porque temo que me lo quiten.
Con el tiempo he aprendido el vivir el día a día, tengo motivos de sobra para ser feliz y comprender el motivo por el cual sigo aun con vida; sé que mis cicatrices siguen ahí porque se han fundido conmigo, que aunque vivamos en paz y armonía en Panem los recuerdos y mal sabores me han dejado marcada para siempre y es algo con lo que no solo yo tengo que aprender a vivir, porque sé que Peeta está a mi lado para compartir mi dolor y yo a su vez comparto el de él. Entonces hago una lista mental de todas las muestras de bondad de las que he sido testigo. Es como un juego, repetitivo, incluso algo tedioso después de más de veinte años.
Aun así, sé que hay juegos mucho peores.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Un regalo para Navidad de ILR.
Es
veinticuatro de diciembre pero en mi corazón se siente como cinco de junio. El
solo pensar en pasar noche buena y navidad sin ella me desespera.
Arme
el árbol con mucho esfuerzo y en medio de un mar de lágrimas, recordando
como solíamos armarlo nosotros antes. Colgábamos todas las bolas plateadas
primero en nuestro pino sintético verde y luego lo adornábamos con guirnaldas y luces.
Cuando terminábamos con eso tomábamos una bebida fría sentados en el suelo descansando y admirando el árbol cambiar de color con el efecto de la luz. Luego me dejaba colgar la estrella dorada, que relucía sobre todo nuestro trabajo.
Cuando terminábamos con eso tomábamos una bebida fría sentados en el suelo descansando y admirando el árbol cambiar de color con el efecto de la luz. Luego me dejaba colgar la estrella dorada, que relucía sobre todo nuestro trabajo.
Incluso
a los veinte años seguía adorando nuestro ritual y nunca me lo perdía, lo que
hizo que hacerlo sin ella me destrozara, me hiciera recordar que ya no está,
que nunca más volveré a verla o a decorar el árbol juntos.
Hace
unos meses, precisamente el cinco de junio, me la robaron. El cáncer decidió
llevársela lejos y dejarme sintiendo su vació.
No
fui el único que sufrió su partida, pero desde ese día hasta hoy no había caído
en la realidad. Este ritual, nuestra costumbre más amada se había ido con ella.
Mi
padre está junto con mis hermanos cenando en la mesa mientras yo contemplo el
árbol con los regalos debajo. No me interesa ninguno de ellos, solo quisiera
volver a verla, tenerla conmigo aunque sea solamente por unos segundos, saber
que está bien, que me ama y me extraña tanto como la amo y la extraño yo.
— Vamos a abrir los regalos. — mi hermana menor me dice
alegre por la festividad.
Ella
se sienta a los pies del árbol y lee las tarjetas que hay en cada uno de ellos mientras los reparte.
Hay
uno para mí, seguro es un libro que ya he leído o algo de ropa (mi padre no es muy bueno comprando regalos.)
Rompo
el envoltorio ya que dicen que eso da suerte y aunque me cueste admitirlo, soy algo supersticioso.
Dentro hay una carta, el papel esta amarillo, debe ser algo vieja.
Dentro hay una carta, el papel esta amarillo, debe ser algo vieja.
Mi pulso se acelera cuando leo el remitente... es
de mi madre.
Mis
ojos se llenan de lágrimas al ver su letra escrita a la antigua, con una pluma
y tinta oscura.
“No sabía cómo empezar
esta carta, si debería iniciarla con un querido o tal vez simplemente con tu
nombre, lo único que sé con seguridad es que si la estás leyendo quiere decir
que yo he partido. No voy a usar una metáfora para eso, si tienes esta carta he muerto.
En ese caso quiero que
sepas primero en principal que los amo a todos y que siempre estaré con
ustedes, cuidándolos de cerca. No temo a la muerte ya que tuve todo lo que necesite
en la vida, tal vez no todo lo que quise, pero si tuve unos hijos maravillosos que
me enorgullecen día a día, siendo tan buenas personas.
No quiero que me
recuerden con lágrimas de tristeza, sino con lágrimas de felicidad, porque pude
vivir mi vida plenamente y espero que hagan lo mismo.
Deseo que continúen
unidos, porque eso es todo lo que una madre desea, que sus hijos estén unidos.
Deseo que sean felices
y conozcan a alguien que los haga felices también, que ame sus locuras y los
acepten por quienes son.
Te escribo a ti porque
nunca quisiste hablar conmigo de que pasaría si moría, incluso ahora que los
doctores creen que este cáncer no puede quitarse tú sigues empujándome a vivir.
Quiero que sepas disfrutar de tu vida porque nada me haría más feliz que eso. Soy feliz.
Ustedes fueron el mejor
regalo de mi vida y quiero que algún día tengas ese regalo, el mayor regalo de todos,
también.
Con mucho
amor y cariño.
Tu
madre.
03.05.2013
Ella
ya sabría que partiría y yo aun no quería escucharlo. Recuerdo que a toda costa
quería que habláramos de eso pero no quería esa negatividad, no con ella.
Extraño
a mi madre y siempre lo haré.
Suspiro.
Es
irónico que la mujer que me dio la vida, la mujer que me ha enseñado todo lo
que sé, la mujer que siempre me impulso a seguir mis sueños y a creer, haya
pensado en mi en lugar de pensar en ella misma.
No, no es irónico, siempre pensó más en todos que en ella. Cuando tenia algo de dinero en su billetera nos compraba cosas, cuando estábamos tristes nos reconfortaba, cuando teníamos un problema ella era la primera en querer solucionarlo.
No, no es irónico, siempre pensó más en todos que en ella. Cuando tenia algo de dinero en su billetera nos compraba cosas, cuando estábamos tristes nos reconfortaba, cuando teníamos un problema ella era la primera en querer solucionarlo.
Sonrió al recordarla, como a ella le hubiera gustado.
Mi madre era la vida imagen de la navidad. Organizaba todo y no había ni una vez que las
cosas no se le salieran de control. En realidad, ella odiaba las fiestas
navideñas, odiaba tener que planear todo y que no le salieran las cosas como esperaba pero
amaba ver nuestros rostros al armar el árbol y al abrir nuestros regalos.
Me
gustaría que ella estuviera aquí.
Ladeo la cabeza.
Ladeo la cabeza.
Lo
está, esta aquí y me ha dado el mejor regalo de todos, me ha dado una parte de ella.
Una
parte alegre y emocional.
Me
ha dado exactamente lo que quería.
A
ella misma.
Escrito por ILR.
"Un regalo para Navidad"
jueves, 19 de diciembre de 2013
Pensamientos mecánicos de Sofia Quagliano.
Estoy bajando en una escalera mecánica, ubicada en el medio de otras dos. El lugar es amplio; no sabría decir dónde está, pero tiene altos techos de vidrio, curvados cuando terminan. Por ellos entra una luz clara, medio azul.
A medida
que bajo, noto que la velocidad aumenta. Sin embargo, siento como si nunca
llegara al final; aunque puedo verlo: hay una gran pared ahí. Miro a la gente
en las escaleras de al lado, que van a la misma velocidad. Mi cara está llena
de terror, mientras ellos sonríen como si nada pasara.
Veo el
final acercarse, entonces me despierto. Estoy transpirada y agitada, la
velocidad se sintió tan real. Me recupero, cambiándome para empezar el día.
Suelo pensar más de lo normal cada vez que sueño con esto.
Ya es de tarde, y estoy en la escalera mecánica de una galería a la que fui a comer. Tengo miedo, no puedo esperar a que termine. ¿Por qué no elegí la escalera tradicional? De repente, veo cómo la pared de enfrente se hace más grande, esperándome. No sueño, lo sé. Por favor, que sea una ilusión. Cierro los ojos y, cuando los abro, ya estoy abajo. La pared está más lejos de lo que parecía. Largo el aire que estaba conteniendo. ¿Qué me pasa? Nunca me afectó tanto.
Ya es de tarde, y estoy en la escalera mecánica de una galería a la que fui a comer. Tengo miedo, no puedo esperar a que termine. ¿Por qué no elegí la escalera tradicional? De repente, veo cómo la pared de enfrente se hace más grande, esperándome. No sueño, lo sé. Por favor, que sea una ilusión. Cierro los ojos y, cuando los abro, ya estoy abajo. La pared está más lejos de lo que parecía. Largo el aire que estaba conteniendo. ¿Qué me pasa? Nunca me afectó tanto.
Esa
noche, al igual que otras tres, sueño lo mismo. No es la primera vez que me
pasa, pero el tiempo que dura el sueño suele variar entre uno y otro.
Estoy
bajando sobre una escalera mecánica, ubicada en el medio de otras dos. Llegando
al final, me doy cuenta de que el sueño se vuelve a repetir. La velocidad
aumenta, la pared se hace más grande; me estoy despertando… No. ¡No lo hago!
Miro a los costados y noto lo que nunca antes: la gente desaparece cuando
llega, como traspasando el cemento. ¿Puedo hacer eso? No me voy a arriesgar.
Desesperada, trepo la escalera, pasándome a la de la izquierda. ¡No llego!
Salto, me caigo. Ya no estoy bajando; llegué.
¿Por qué se extendió el sueño? ¿Por qué sonríen tanto?
¿Por qué se extendió el sueño? ¿Por qué sonríen tanto?
-Por
favor, señor, necesito ayuda. -digo, parando a un hombre; pero éste sonríe, sin
decir nada. Y así con cada uno. ¿Qué les pasa? Siento que pasan días enteros
mientras camino, sin llegar a ningún lugar. Comienzo a correr y me choco con
alguien.
-Ey, más
cuidado.- La mujer me habló. ¡Y no sonríe!
-Necesito
despertarme, por favor. ¿Dónde estoy? ¿Qué le pasa a esta gente?- digo.
-Necesitás despertarte… ¿De qué se trata eso? No te dejés engañar por
sus sonrisas.
-¿Por qué
me hablás y no sonreís, a diferencia de los demás?
-Porque
prefiero dejar ser a mis ojos.
Los miro
y noto que están caídos, cansados. Con círculos negros debajo; los de las otras
personas son iguales.
-¿Qué,
con las escaleras?
-Las
escaleras en bajada significan tiempos malos para tu subconsciente. Esa gente está
tan resignada, que prefiere aceptar chocarse contra la pared y sonreír por ello
en vez de hacer algo al respecto. Bienvenida.
-Pero yo
actué. ¿Me gano quedarme acá atrapada?-Evidentemente, no sos de este mundo. Pero debés ser igual en el tuyo,
sólo que sin escaleras.
Decido seguir
caminando y es cuando encuentro una escalera en subida. Intento entrar en ella,
pero algo no me deja. En serio lo intento. Si la escalera en bajada es el
subconsciente alterado, ésta debe ser para cuando se calma al fin.
Cierro
mis ojos y respiro hondo, recordando todo lo que me impide estar tranquila
hasta hoy. Los pensamientos son cada vez más fuertes, tanto que comienzo a
llorar. El dolor deja de ser sólo emocional y se apodera de mi cuerpo. Es tal,
que me hace gritar. Abro los ojos, que de repente están secos. El grito
hizo que el viento sople. Escucho ecos de mis pensamientos, pero no en mi
cabeza.
Lo
intento una vez más; estoy subiendo por la escalera y se siente tan bien. Sólo
es una, y no hay nadie más. La velocidad no aumenta, pero el viaje tampoco se
siente interminable. Antes de poder ver qué hay al final, me despierto.
Estoy en
un hospital; veo a mi mamá durmiendo al lado, en una silla. ¿Cuánto tiempo
pasó?
Me cuesta
saber qué es real y qué no; pero de algo estoy segura: no volveré a bajar.
Cuentos de Sofia Quagliano.
Pensamientos Mecanicos.
El Encuentro de Sofía Quagliano.
Me encuentro sentada sobre el cemento de una vereda, mirando el cielo. Un cielo gris, ni una pizca de celeste. Una llovizna se asoma en él, y no es hasta que las gotas se agrandan cuando la gente comienza a correr, mirándome mal por el lugar en el que decidí sentarme, obligándolos a esquivarme.
Yo también los miro, pero confundida. ¿Por qué corren? Si las gotas son lo más refrescante en este día húmedo y el cielo, relajante con sólo mirarlo. Ya no es gris nada más, a esta hora. Las nubes se vuelven rosas y amarillas ¿No es hermoso?
Todos se fueron ya, cuando al cabo de no sé cuánto tiempo, un chico se sienta a mi lado. Lo miro. Es blanco como una nube. Vuelvo a lo que estaba y pasa nuevamente no sé cuánto tiempo hasta que habla:
-¿No es un hermoso sonido el que produce la lluvia al caer? Y ni hablar de sentirla en mi piel.
-Y ni hablar, tampoco, del hermoso cielo.- contesto.
-Ojalá pudiera disfrutar de eso también.
Vuelvo a mirarlo y noto algo que antes no, ya que tenía un flequillo en su cara que ahora corrió: sus ojos son tan blancos como su piel.
-Lo siento.- digo.
-No lo sientas.- dice, sonriendo.-Yo también puedo sentir cosas que vos no, sólo por el hecho de que no las aprecias como deberías.
Me quedo mirándolo confundida, olvidándome de que no puede verme (no me siento mal por ello, pero no me acostumbro). Sin embargo, alguno de sus sentidos me capta.
-No digás nada, te enseño.- No deja de sonreír en ningún momento.- Cerrá los ojos y concéntrate en tu respiración. Cuando te olvides de lo demás, fijate en lo que cae sobre tu cara y el sonido, el simple sonido, del silencio.
Pasa un rato, entonces todos mis sentidos se relajan, pero se activan a la vez. Mis ojos no ven más que un vacío oscuro, pero lo que antes sentía y escuchaba creyendo que era hermoso, si bien lo sigue siendo, ahora es tan diferente.
-Abrilos.- dice, como si tuviera controlado el tiempo.
Al hacerlo, todo vuelve a ser como antes. Lo miro, sigue sonriendo.
-Eso fue tan lindo.- digo, al fin.
-Lo es.- Sonríe, sonríe.
-¿Por qué sonreís tanto?
-¿Creés que por no ver no soy feliz? Disfruto el doble de las cosas.- Se levanta y se va, dejándome sola con mis pensamientos.
Los que menos tienen, son los que más entienden de la vida y la disfrutan. Sin embargo, yo, a quien nada le falta, siempre encuentro de qué quejarme.
Vuelve después de un rato, con una flor llena de pequeñas gotitas que parecen cristales.
-No te preocupes.- dice. Pareciera que lee mis pensamientos.- Un problema es un problema, sin importar qué y, por lo tanto, tiene solución. Sólo aprende a pensar las cosas desde otra perspectiva.- Y, así, definitivamente se marcha.
¿Acaso me conoce? Quizá sólo imaginé algo que necesitaba escuchar, ya que me noto abriendo los ojos; sin embargo, tengo la flor en mis manos. ¿O es el dolor tan común en la vida humana que un simple sabio de hermosas sonrisas sabe qué hacer para comenzar a cambiar tu vida?
La lluvia para y también me levanto. Puedo verlo todavía yéndose. Lo imito, por el lado contrario.
Con el paso del tiempo, noto que la flor se cae los días donde yo también lo hago.
¿Qué fue todo esto? No lo sé, pero es una vida y no quiero que se marchite por mi culpa.
Cuentos de Sofia Quagliano.
El Encuentro.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
EVOLUCIÓN: El Lado bueno del Diablo de Cecilia Balvidares.
→ SINOPSIS
Conociendo un poco, o lo que ella cree suficiente, Cian, una adolescente de 18 años, pasó diez años protegiendo a su hermana María luego del secuestro de sus padres, por ello se dedicó a ser una guerrera, de las mejores a pesar de su corta edad hasta el punto de que un día su cuerpo empezó a arder, y si no se trataba de una enfermedad, sólo significaría una sola cosa, algo que le toca a pocos, la evolución. Esta clase de transformación puede derivar en muchas cosas, cambios en el cuerpo y la mente.
Días después, cuando sorpresivamente aparece en una habitación del castillo de Alma, su pueblo natal, se ve obligada a ser reina, una clase de vida que ella no quiere. Pero como si las cosas necesitacen complicarse más secuestran a una chica, Laila Lunn, alguien que ella apenas conoce. Escapando del trono que esa misma noche le iba a ser entregado, Cian decide ir en buscar de la muchacha. A partir de ese momento, de esa decisión de último momento, eventos y personas que ella jamás había visto en su vida pretenden destruirla, pero más que nada, le muestran quien verdaderamente es. Mentiras y verdades surgen del suelo, un suelo que tiembla cada vez que siente su presencia y oye su nombre, Cian Walkyria.
Novela "Evolucion: El Lado Bueno del Diablo".
Escrito por Cecilia Balvidares.
Conociendo un poco, o lo que ella cree suficiente, Cian, una adolescente de 18 años, pasó diez años protegiendo a su hermana María luego del secuestro de sus padres, por ello se dedicó a ser una guerrera, de las mejores a pesar de su corta edad hasta el punto de que un día su cuerpo empezó a arder, y si no se trataba de una enfermedad, sólo significaría una sola cosa, algo que le toca a pocos, la evolución. Esta clase de transformación puede derivar en muchas cosas, cambios en el cuerpo y la mente.
Días después, cuando sorpresivamente aparece en una habitación del castillo de Alma, su pueblo natal, se ve obligada a ser reina, una clase de vida que ella no quiere. Pero como si las cosas necesitacen complicarse más secuestran a una chica, Laila Lunn, alguien que ella apenas conoce. Escapando del trono que esa misma noche le iba a ser entregado, Cian decide ir en buscar de la muchacha. A partir de ese momento, de esa decisión de último momento, eventos y personas que ella jamás había visto en su vida pretenden destruirla, pero más que nada, le muestran quien verdaderamente es. Mentiras y verdades surgen del suelo, un suelo que tiembla cada vez que siente su presencia y oye su nombre, Cian Walkyria.
Novela "Evolucion: El Lado Bueno del Diablo".
Escrito por Cecilia Balvidares.
"Bajo la Misma Estrella" de John Green.
A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora.
Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel -conocer a su escritor favorito-, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte...
Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel -conocer a su escritor favorito-, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte...
La historia es narrada por una paciente de cáncer de 16 años, llamada Hazel, quien es forzada por sus padres a asistir a un grupo de apoyo, donde eventualmente conoce y se enamora de Augustus Waters, un ex jugador de basketball amputado de 17 años.
En su blog de Tumblr y en su blog en YouTube, Green dijo que "El título fue inspirado por la famosa frase de la obra Julio César (Acto 1, escena 2) de Shakespeare. Cassius le dice a Brutus, 'The fault, dear Brutus, is not in our stars, / But in ourselves, that we are underlings.'" ("La culpa, querido Brutus, no recae en nuestras estrellas/ Sino en nosotros, que estamos bajo ellas.")
Esta increible historia llegara a los cines el 6 de Junio del 2014 y ya salio el poster Oficial de la pelicula en donde podemos ver a Ansel Elgort (Augustus) y Shailene Woodley (Hazel) juntos.
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